La Red de Fincas Agronaturales promovidas por el GOB Menorca
Cada día somos más conscientes de la importancia de la agricultura en la preservación del medio ambiente, de la gran influencia que ejerce en ella, hasta el punto de que puede ser su gran enemiga o perfecta aliada. De hecho, un terreno con actividad agraria se considera un ecosistema en sí mismo, que se define como agroecosistema, que puede encontrarse en buen estado, con los procesos que lo sostienen en buen funcionamiento, o puede estar dañado, desconectado de estos procesos y dependiendo de la acción humana para salir adelante: fertilizantes, pesticidas, maquinaria, etc.
En el GOB Menorca lo saben desde hace muchos años, al menos desde que pusieron en marcha la iniciativa «Red de fincas agronaturales de Menorca», que consiste en un programa de conservación ambiental de tierras privadas a través del manejo agrario responsable. El objetivo principal del programa es mantener y potenciar el paisaje tradicional menorquín de mosaico mediterráneo agroforestal, es decir, una tesela compuesta por parcelas de bosque, matorral y campos de pasto o cultivo, en los que la biodiversidad del Mediterráneo ha alcanzado su importancia. Así, se pretende evitar por un lado el abandono de tierras agrícolas y, por otro, las malas prácticas que juegan en contra de la biodiversidad.
La experiencia de custodia agraria se ha materializado mediante acuerdos de buenas prácticas agrarias sostenibles. Estos acuerdos voluntarios entre campesinos y el GOB, recogen una serie de medidas elegidas mediante la participación de los propios campesinos, ecologistas, técnicos y voluntarios que aportan un doble beneficio, por un lado para el campesino y por otro para el paisaje y biodiversidad de Menorca. El acuerdo de custodia surge después de suficientes conversaciones con cada explotación y de constatar que se comparte una visión del futuro que queremos conseguir. Es un pacto de ayuda mutua, donde se acuerda un plan de medidas y en el que cada parte intenta poner lo mejor de cada momento.
A cambio de estos compromisos, el GOB ofrece a los agricultores asesoramiento técnico, organiza jornadas de voluntariado, promueve los productos derivados de estas fincas en la Agrobotiga y en ferias, ofrece formación e intercambio de experiencias y abre la posibilidad a nuevos sistemas de comercialización, entre otros. A lo largo de los años de recorrido de la iniciativa, se puede decir que los servicios ambientales que proporcionan las fincas incluidas se traducen en un valioso reconocimiento social, con productos diferenciados que la sociedad menorquina identifica y aprecia, lo esencial para mantener la actividad agraria.
Actualmente existen 25 fincas con acuerdos firmados dentro de este programa, que suman unas 1.800 hectáreas. La iniciativa ha madurado y alcanzado muchos de sus objetivos, por lo que actualmente se encuentra en proceso de dar un paso más allá. Desde hace un par de años se desarrolla un estudio de indicadores de los beneficios ambientales de estas prácticas, de forma que se puedan obtener datos que pongan de manifiesto cómo la biodiversidad se beneficia de las buenas prácticas. En el estudio participan personas expertas en diversos grupos de fauna y flora, que han seleccionado las especies que sirven de indicadores de calidad del agroecosistema, así como también personas
voluntarias que realizan el seguimiento de los indicadores, visitando las fincas seleccionadas por el estudio dos veces al año.
Aparte de los beneficios ambientales y económicos de esta iniciativa, cabe destacar la notable capacidad de movilización social que se ha desplegado, ya que ha sido necesario consolidar muchas alianzas entre diversos agentes, no sólo los/las agricultores/as, sino también administraciones, voluntarios o consumidores, y se ha podido fomentar la corresponsabilidad entre todos y todas para tener la corresponsabilidad entre todos y todas.
Si desea participar de esta iniciativa, puede contactar con el GOB Menorca en el correo: custodia@gobmenorca.com.
Aquí tiene un enlace con más información y un tríptico sobre el tema. También una interesante publicación de 2018 llamada “Resiliencia climática en la gestión agraria“.
