El bosque de ribera del Valle de Josafat
A pesar de ser una isla bien conocida en todo el mundo, Mallorca todavía guarda algunas sorpresas, rincones que permanecen alejados de lo que se cuece a pocos kilómetros. Cerca del monasterio de Lluc, por ejemplo, se encuentra una zona de gran belleza donde domina un bosque de ribera, de los pocos que quedan en la isla; un reducto de lo que debían ser las riberas de muchos torrentes antes de tiempo.
Este bosque, que acompaña parte del torrente de Lluc, está formado principalmente por árboles como el piojo, tanto negro como blanco, acompañados de algunos olmos, fresnos, avellanos e incluso saúcos. En el sotobosque los helechos de porte alto dominan, lo que le da un aspecto de cuento de hadas.
Muchas aves de bosque comulgan, tales como el rebozuelo, el ferrerico azul, palomas torcaces, reyezuelos, pinzones o invernantes como ropitos, zorzales o alguna siega. Sin embargo, se encuentra en un estado mejorable debido a la falta de gestión y la acción de las cabras doradas, que se comen todos los brotes nuevos y, por tanto, no permiten la regeneración del bosque.
La suerte por este lugar llegó el pasado año, cuando la sección de Ornitología del Museo Balear de Ciencias Naturales, conjuntamente con el Jardín Botánico de Lluc, se pusieron de acuerdo con la entidad propietaria para poner en marcha un proyecto de custodia del territorio en la zona. El principal objetivo de la iniciativa es conseguir un estado ecológico bueno de la zona, minimizando factores que le amenazan y potenciando su biodiversidad.
Con esta intención, pues, se ha procedido a cerrar la zona con malla ganadera para evitar que las cabras entren y sigan dañando la vegetación. También se han llevado a cabo varias jornadas para limpiar el bosque, retirando pies y ramas muertas que se acumulaban en exceso en algunos puntos. Las próximas actuaciones seguirán en esta línea y se añadirá la plantación de pies de árboles típicos del bosque de ribera que en estos momentos tienen una mínima representación.
Una parte de las actuaciones han sido realizadas por profesionales, pero la vocación de esta iniciativa es promover la implicación de la sociedad, organizando jornadas de voluntariado que permitan que las personas participantes conozcan este lugar de primera mano y que, al mismo tiempo, puedan aportar su granito de arena para conservarlo. ¡De buen estado de nuestros torrentes dependen multitud de servicios ambientales, desde tierra adentro hasta su llegada al mar!
Si desea estar informado/da de las jornadas de voluntariado, que se suelen hacer cada mes excepto en verano, puede contactar con el Museo Balear de Ciencias Naturales llamando al teléfono 971 634 064.
